La Historia de Salaminita, el pueblo arrasado por paramilitares, donde la gente no tiene agua – Otras Ciudades – Colombia

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Desde la tarde del 7 de junio de 1999 cuando 30 paramilitares llegaron para matar a tres personas y obligar al resto de personas a abandonar el pueblo, todo ha sido dolor y padecimientos para los habitantes del corregimiento de Salaminita, jurisdicción del municipio de Pivijay, en el departamento del Magdalena.

Fueron 18 años deambulando de un lugar a otro en los departamentos de Magdalena, Bolívar y Cesar tras ser víctimas del desplazamiento forzado.

Hace ya tres años, cuando un fallo de restitución de tierra, les autorizó legalmente volver a su lugar de origen, pensaron que el sufrimiento había llegado a su final.

Sin embargo, ahora han tenido que enfrentar la desidia del Estado que los ha revictimizado al no ofrecerle ninguna garantía para su retorno.

Salaminita está ubicado a la altura del kilómetro 17 de la vía que comunica a los municipios de Fundación con Pivijay.

El pueblo fue borrado del mapa por los paramilitares que luego de sacar a los habitantes del pueblo con intimidaciones, destruyeron las casas y toda la infraestructura con máquinas retroexcavadoras.

Por lo menos día de por medio, los adultos y niños caminan largas distancia con tanques y pimpinas cargados en los hombros.

Ilusionados con una nueva vida a la que tuvieron desde que la violencia los golpeó, 20 familias regresaron a su tierra. Pero nada ha sido fácil, según señala Lesa Daza, líder de Salaminita.

Los campesinos que decidieron volver, permanecen en cambuches improvisados construidos de forma artesanal con zinc, madera y barro.

“Todos los anuncios que han hecho la Alcaldía y el Gobierno Departamental y Nacional se han incumplido y lo único que tenemos es un servicio de energía precario que nos instalaron porque bloqueamos por varias horas la carretera principal”, señala la representante cívica.

En diciembre de 2016 el Tribunal de Antioquia, ordenó no solo devolverles los predios a las familias que fueron desplazadas en la incursión paramilitar, sino también al Estado reconstruir el pueblo.

Lesa Daza cuenta que más de la mitad del corregimiento sigue sin luz, tampoco hay acceso a la educación y la salud. “Estamos en el olvido total”, insiste.

Caminan un kilómetro por agua

Aunque son muchas las necesidades que padece esta comunidad, quizás la que más los mantiene desesperados y enfermos es la falta de agua.

Y es que Salaminita por no tener acceso al agua potable, sus moradores que son en su mayoría personas de la tercera edad se ven obligados a buscarla a más de 1 kilómetro de distancia.

“Tomamos el agua de un jagüey en una finca privada y hay niños que les da diarrea y vómito, pero es eso o morir de sed”, agrega.

Cada dos días adultos y niños caminan largas distancia con tanques y pimpinas cargados en los hombros.

Dicen que no soportan más y esperan que este martirio, al igual que los muchos otros, que padecen, terminen pronto.

En diciembre de 2016, el Tribunal de Antioquia ordenó, no solo devolverles los predios a las familias que fueron desplazadas en la incursión paramilitar, sino también al Estado reconstruir el pueblo y garantizar el acceso a los servicios públicos domiciliarios, salud y educación.

Lesa Daza reiteró el llamado al Gobierno a que cumpla con la sentencia judicial y atienda a esta población que ahora es amenazada por quebrantos de salud, hambre, sed y la maldita pobreza.
    
     
Roger Urieles
Especial para  EL TIEMPO
Santa Marta
En Twitter: @rogeruv

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