No puedo respirar – El Diario

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    Uriel Escobar Barrios
    Columnista

    El futuro de la civilización y de la supervivencia del ser humano depende de la capacidad que este tenga para reconocer un principio fundamental: que somos iguales, que nos debemos el uno al otro y que el avance de una sociedad no puede hacerse a expensas de la explotación o marginación de personas o grupos que la integran.

    George Floyd, ser humano nacido hace 46 años en Carolina del Norte (EE. UU.), de joven se destacó por ser un gran deportista (de baloncesto y fútbol) y también por haber incursionado en el hip-hop. Desde 2014, luego de salir de la cárcel, se trasladó a Minneapolis, para hacer un cambio en su vida. Comenzó a trabajar como guardia de seguridad y en un refugio para personas sin hogar. De su unión con Roxie Washington, nació una niña, llamada Gianna. Hace algunos días había perdido su trabajo en un restaurante por la situación de la pandemia. El 25 de mayo del 2020 fue detenido por la policía, porque supuestamente había intentado pagar con un billete falso de 20 dólares. Cuatro policías lo retuvieron, lo inmovilizaron completamente en el piso y uno de ellos presionó su rodilla contra su cuello. La grabación de este hecho por cámaras de seguridad y por personas que observaban la violencia policial demuestra que durante siete minutos a Floyd lo mantuvieron así, a pesar de que repetía indefenso “I can’t breathe” (no puedo respirar).

    El asesinato de George es una expresión del racismo y la violencia policial en EE. UU. Esta población es la más afectada por la desmedida utilización de la fuerza por parte de los aparatos de seguridad estatal; tanto es así, que desde el año 2014, cuando otro afrodescendiente –Eric Garner– fue asesinado en Nueva York en circunstancias similares, se conformó el movimiento social Black Lives Matter (las vidas negras importan). Muchas ciudades en todo el país han desafiado las medidas del presidente y se han volcado a las calles para protestar ante este hecho. En otros lugares del mundo también ha habido manifestaciones clamando justicia por dicho asesinato y pidiendo el cese de la discriminación de la población negra.

    ¿Qué se puede decir de una colectividad que asesina así a uno de sus integrantes? ¿Es la Policía la responsable de este tipo de actos de barbarie y violatorios de los derechos de un individuo? ¡No! Las fuerzas policiales actúan representando una forma de pensar de sectores supremacistas que están enquistados en la sociedad: la intolerancia, la incapacidad para reconocer que en un grupo no pueden existir diferencias en la manera como se tratan a sus ciudadanos, por el color de piel, por la situación socioeconómica o por su sistema de creencias. EE. UU., con todo el desarrollo tecnológico, no podrá avanzar como país civilizado mientras no acepte que lo más valioso que tiene como sociedad son los seres humanos.

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