¡Ay, las emociones!

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    No son pocos (esposos, padres, hijos, parientes y amigos) los que piden una varita mágica o una solución milagrosa para encauzar las relaciones humanas y resolver los infinitos problemas que se nos presentan en el cotidiano vivir. Incluso cuando la teoría está clara siempre acabamos preguntando: “Entonces, ¿qué hacer?”.

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