Los misterios del espacio | El Comercio

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    Con ocasión del lanzamiento por la NASA el jueves pasado de un vehículo espacial con destino a Marte, se me ocurre hablar del espacio.

    Muchos científicos aceptan, como hecho comprobado, que la NASA —o sea la entidad norteamericana de investigación espacial— llevó al hombre a la Luna, pero creen que ella quiere ocultar algo que pudiera ser una “información perturbadora” para la humanidad y por eso promueve una acción de encubrimiento en gran escala. Y es que radioaficionados de varios países, que siguieron con sus propios equipos UHF las comunicaciones de voz entre los astronautas —conversaciones que la NASA no permitió escuchar al público—, dijeron haber oído un diálogo escalofriante en que los cosmonautas Neil Armstrong y Edwin Aldrin del “Apolo 11” se mostraron aterrorizados por la presencia de una nave extraterrestre cerca de ellos en la Luna.

    — “¿Qué demonios es eso? ¡Es lo único que quiero saber!,” exclamó Armstrong.
    — “¡Esas cosas son inmensas, señor! ¡Enormes, oh Dios! ¡No vais a creerme!,” respondió Aldrin. Y agregó: “¡Hay otra nave espacial ahí fuera! ¡Están en la Luna, mirándonos!”

    La NASA, sin embargo, desmintió estas afirmaciones y dijo que eran grabaciones falsificadas.

    Maurice Chatelain, ex jefe de comunicaciones de la NASA, declaró hace varios años que “los vuelos de Apolo y Gémini fueron seguidos a distancia —y a veces de cerca— por vehículos de origen extraterrestre” y que, cuando eso ocurría, las autoridades militares de la NASA ordenaban silencio absoluto.

    Y es que hay científicos que creen que seres no terrícolas estuvieron antes en la Luna, al juzgar por unos monolitos de más de 200 metros de alto descubiertos por el astrónomo William Blair en las fotografías tomadas en 1967 por una de las sondas del programa lunar. La NASA, no obstante, negó la existencia de tales ruinas y habló de “efectos ópticos” para restar importancia al asunto.

    Los científicos del Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre —”Search for Extra-Terrestrial Intelligence (SETI)”—, fundado en 1984, están convencidos de que hay seres extraterrestres. Por eso desarrollaron un telescopio gigante que empezó a operar en el año 2005, capaz de captar señales a una velocidad cien veces más rápida.

    De allí que una misteriosa y débil señal de radio que parece provenir de un punto situado entre las constelaciones de Piscis y Aries, en las profundidades del espacio exterior, recibida en tres diferentes ocasiones por el telescopio de Arecibo en Puerto Rico en febrero del 2003, ha intrigado a los astrónomos porque pudiera proceder de una civilización extraterrestre, según informó la revista “New Scientist” de Londres a principios de septiembre del 2004.

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